• @ElisaQuei

¿Cómo regreso a mi vida si duele?


A veces estar bien no es tal fácil. Cuando el corazón se pela de amor por el otro las rutinas se rompen y las prioridades se re-acomodan.


La emergencia el 19 de septiembre lo tomó todo, nos tomó a todos. Cancelamos lo cotidiano y nos volvimos humanos: llamar,responder, actuar, ayudar, sumar … todo en medio del shock colectivo de “estar bien”. Pero muchos no lo estaban. Muchos siguen sin estarlo y bastan dos centímetros de frente para saber que esto “va pa largo” -como decimos muy a la mexicana-. Estamos transitando de la emergencia a una urgencia permanente, comprendiendo que las grietas de nuestra alma y las capas movidas en el ser completo no pueden ser inútiles.


En el ’85 fue la solidaridad, en el 2017 la conciencia colectiva. La fuerza individual unida a la del otro por encima, muy por encima de nuestros empleados: las autoridades. Que golpe en el espejo ver que si depende de nosotros, no de ellos; que vómito sanador hacernos responsables.


El lunes 18 de septiembre escribía sobre Mara Castilla y mi incapacidad para comprender cómo vendría un cambio y si una marcha servía de algo o no, pero que sentía en el pecho abrirse México dejando nacer nuevas mexicanas que gritaban su lugar queriendo habitar las libertades conquistadas sin miedo. El martes me pararon en seco. Mi inercia de trabajo, de enfoque, de seguir y hacer más y más desde el arte y la cultura chocó sin freno contra las paredes derrumbadas de mi ciudad y el dolor por los muertos. Guardé silencio. Me quedé quieta, muda, observante. Traté de mantener mi centro. No entendía cómo respirar. Me rompí. Conteniendo a mis hijas asustadas, a mis amigas desalojadas, a mi pareja moviendo escombros, a mi tribu desenfocada me crecieron los brazos y los rezos.

Como muchos, como todos salí a la calle y como pude hice lo que pude; me sumé en donde cabía y aún así hoy me parece poco. Porque es poco. Porque falta mucho y entonces ¡cómo hago para regresar a la vida si me duele! La culpa se quiere asomar en todas sus facetas y me alcanza un suspiro para decir: ¡para! ¡detente ahí! Estar bien no es culpa de nadie y sí privilegio ni de muchos, ni de pocos, sino de los que tenemos la oportunidad de re-pensar qué estamos haciendo ¿qué estamos haciendo con nuestras vidas? ¿si te vas hoy te vas en paz?


Llegó el momento de vivir como queremos morir, llegó el instante de saber que las grietas no son inútiles y regresar a trabajar, a la escuela, a la oficina y a la vida después de habernos parido de nuevo. Llegó el momento de tomar nuestro lugar como ciudadanos y habitar nuestra responsabilidad de ser humanos y además de pertenecer a esta raza de contrastes: de ser mexicanos.


No es una labor titánica, sólo es diaria, sólo es ética y alineada, sólo es clara y determinante, sólo es tuya y mía, nuestra. Hacer lo que toca, sumar al otro, escoger una causa, no abandonarla, hacer lo mío y más.


Ya entendí cómo se dan los cambios y comprendí los movimientos y el dolor como ofrendas en el fuego, ahora sólo basta saber si calentarán nuestra voluntad tanto tiempo como hace falta, sólo queda el testigo mudo que pueda ver en el futuro que todo valió la pena.


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Fotografías "Inicio" y "¿Quién es Elisa? Vía: Daniel Carrera @danielcarrera

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