• @ElisaQuei

El sionismo como resultado de la modernidad



Cuando un movimiento como el Sionismo surge tiene en sí mismo muchas lecturas, comúnmente y de una manera simplista, podríamos determinarlo como el movimiento que motivó a miles de judíos de todo el mundo, principalmente de Europa, a emigrar a Tierra Santa, entonces Palestina, hoy Israel. Se podría pensar también que esto se debió principalmente a dos motivos: el hartazgo, junto con el miedo y la añoranza. Es decir, que ahora sí los judíos estaban hartos de persecuciones, vejaciones y matanzas indiscriminadas y de ahí su fuerza para moverse: el cansancio y el miedo. Y por otro lado, su íntima y nunca desaparecida relación con Tierra Santa, finalmente cada año al levantar la última copa en Pesaj (pascua judía) se reza por que “el próximo año estemos en Jerusalem”[1] y lo mismo sucede en Rosh Ashaná o en Yom Kipur y en cada festividad, cada vez que un judío fuera de Israel (en ese entonces prácticamente todos) brinda por una añoranza y un anhelo, lo hace por Tierra Santa.


Sin embargo, no fueron estos dos motivos, reales y válidos, pero no suficientes, los que permitieron que aflorara el pensamiento judío con una solución radical, con tanta claridad y fuerza hasta concretarse en un nuevo estado, el Estado Judío.


El Sionismo, surge a finales del siglo XVIII y durante el siglo XIX, se suele conmemorar su aniversario con la fecha del primer Congreso Sionista que se llevó a cabo en Basilea, Suiza en 1897[2]. Sin embargo, como todo movimiento ideológico, con pensadores diversos, se van gestando las ideas mucho tiempo antes, preparando el camino hasta formularse un concepto más claro e identificarse propiamente con las características que lo van a diferenciar[3].


El Sionismo surge como consecuencia de la modernidad. Es decir, lo judíos siempre habían sido perseguidos, señalados y cada tanto, vivían violencia y matanzas en toda Europa; y los judíos siempre habían añorado el retorno a Tzion (Tierra Santa). Nada de esto era nuevo, lo que fue nuevo en el siglo XIX fue la emancipación de los judíos, y que comenzara con la Revolución Francesa, con la cual se les da, por primera vez la ciudadanía con todas las prerrogativas que esto conlleva[4]. Se llevó un siglo más para que esta situación se generalizarse a todo el continente, pero finalmente así fue.


La Ilustración primero y después el nacionalismo creciente en toda Europa, en conjunto con la inserción de los judíos en la sociedad, permitió el rompimiento de barreras mentales, religiosas y emocionales, que habían mantenido al pueblo judío, tan disperso, como pasivo ante su situación[5]. De hecho, El Sionismo, es un movimiento claramente revolucionario hacia la religiosidad judía primeramente, y después hacia las causas del exterior. De ahí su propia complejidad, los judíos “asimilados” de Europa, o seculares (es decir, no practicantes) -los cuales no hubieran podido existir sin la emancipación y las ideas de la modernidad-, como el mismo Herzl, fueron sus iniciadores, sus activistas y quienes lo concretaron, propulsados también por las circunstancias externas, como los últimos virulentos pogroms de Rusia y la idealización de tierra sacra[6].


Partiendo de estas premisas, El Sionismo, no fue un movimiento en pro de la mudanza de judíos, ni siquiera fue un movimiento cuyo último fin fuera la creación del Estado Judío y ya; el Sionismo fue una respuesta a la búsqueda de la propia identidad. Por tanto, no desaparece, sólo evoluciona.


Los judíos aceptados en Europa, no dejaban de ser extranjeros tratando de pertenecer a culturas e historias que no eran totalmente suyas. Una tierra propia, facilitaba y daba viabilidad a la auto-identidad y después de los últimos acontecimientos en Europa: el caso Dreyfus, los pogroms rusos, es decir el fracaso de la asimilación, el Sionismo se planteó como la única solución posible a la “cuestión judía”. Sin embargo, ésta no terminó con el inicio de la recolonización judía de Palestina, ni tampoco con la creación legítima del Estado de Israel, votada en la ONU en 1947, o la adquisición de más territorios tras las guerras con los países árabes del ‘48, ó en la de los “Seis días” o la de Yom Kipur, o la de Líbano y las interminables batallas árabe-israelís; ni tampoco ha sido así en las últimas décadas con sus intentos y fracasos por lograr la paz[7].


La “cuestión judía”, se transformó, pero no desapareció. Más aún con la existencia de “la diáspora”, que son todos los judíos que voluntariamente viven fuera de Israel. Por tanto, El Sionismo sigue latente y relevante en nuestros días, aún mantiene un rol vital en la vida judía: ser la garantía de la existencia judía en la vida contemporánea[8] .



I. Historia y Antecedentes


Si bien, el fundador del Sionismo es considerado Teodoro Herzl, es importante recalcar que hubieron importantes precursores previos al mismo e igualmente se distinguen diversos tipos de sionismo:

  1. Los precursores del Sionismo:

  • Los rabinos Rab Tzvi Kalischer (1795-1874), activo en la zona fronteriza entre Alemania y Polonia, y Rab Iehudá Alkalai (1798-1878) en los Balcanes. Ambos precursores del sionismo religioso a través del enfoque del Mesianismo Activo, basado en la Cabalá, que después retomaría con gran fuerza el Rabino Kook en Palestina[9].

  • Moisés Hess (1812-1875), precursor de los ideales socialistas, su idea sionista quedó plasmada en el libro "Roma y Jerusalem" (1862), siendo el precursor del Sionismo Socialista[10].

  1. "Jivat Tzión" o amantes de Sión …“Sionismo Práctico”:

  • Inspirado por los pensadores Peretz Smolenskin (1842-1885), Moshé Leib Lilienblum (1843-1910) y Leo Pinsker (1821-1891) fue llamado “Sionismo Práctico” y despierta espontáneamente después de los pogroms de 1881, de la Rusia Zarista y se profundiza tras las matanzas de Kishnev en 1903 y las virulentas de 1905, donde el gobierno lejos de intervenir, participa. Esto provoca una conmoción en los judíos de toda Europa, que sentían que tras su inclusión en la sociedad, las persecuciones habían terminado[11].

  • El objetivo principal de este movimiento fue la colonización práctica y activa de "Eretz Israel" y la plataforma espiritual de este movimiento fue el panfleto publicado por Pinsker en alemán y en forma anónima en el año 1882, denominado "Autoemancipación”[12].

  1. ​Las corrientes del Sionismo político y del movimiento organizado:


3a) El Sionismo espiritual

  • Asher Guinsberg (1856-1927), con el seudónimo de "Ajad Haam" (uno del pueblo) fue periodista y ensayista activo de los Amantes de Tzion hasta criticarlos en su ensayo "¡No es este el camino!" (1889) por su excesivo practicismo. Habla de la necesidad de una corriente espiritual que renueve la conciencia judía y pueda así haber un renacer cultural del pueblo incluido su idioma[13].

  • Eliezer Ben-Iehuda (1858-1922), padre del hebreo moderno y que cabe señalar que a diferencia de los demás pensadores sionistas, Ben-Iehuda migra a Jerusalem en el año 1881[14].

  • Jaim Najmán Bialik (1873-1934) poeta nacional que se unió a este movimiento[15].

  • Otros activistas seguidores de esa línea, ya aglutinados en la Fracción Democrática de los Congresos Sionistas fueron Jaim Weitzmann y Martín Buber, quienes lucharon desde un inicio por hacer un sistema para la cultural y la educativa como uno de los eje central del Sionismo[16].


3b) El Sionismo político

  • Teodoro Hertzl (1860-1904) es sin duda su fundador inspirado en su famoso libro "El Estado Judíos" (1896) junto con su amigo Max Nordau (1849-1923) fiel seguidor y uno de los más importante pensadores sionista. Ambos se concentraron en la organización política y las relaciones diplomáticas internacionales para lograr el reconocimiento de las aspiraciones judías y su legalización. Para muchos, sin Herzl y su visión, el Sionismo hubiera fracaso, ya que su aportación hizo la diferencia entre “lo que debería de ser y como llegar a serlo”[17].


3c) El Sionismo religioso

  • Los Rabinos Shmuel Mohiliver (1824-1898), Itzjak Iaacov Reines (1839-1915) y en Palestina a Iejiel Mijal Pines (1843-1912) fueron sus primeros ideólogos ya en el marco del movimiento sionista (inspirados en los mencionados Rab Kalischer y Alkalai).

  • Rab Abraham Itzjak Kuk o Kook (1865-1935), es su máximo pensador y exponente, logrando mover a los judíos a un entendimiento cabalístico y mesiánico hacia Eretz Israel modificando fuertemente el pensamiento religioso arraigado que no permitía el retorno a la tierra, por considerarlo pecado, ya que debería de ser “la voluntad divina y no la mano del hombre quien lo tenía que provocar”[18]. Kook, fue un líder que logró mediar en su momento, los interés religioso y los seculares tan contrapuestos en el siglo XIX y desde un primer momento cooperó activamente con Hertzl y trató de evitar que la discusión en torno a la identidad judía en la época moderna divida a la Organización Sionista Mundial[19].


3d) El Sionismo socialista

  • Najmán Sirkin (1867-1924), inspirado en el pensamiento de Hess desarrolló una perspectiva socialista democrática[20].

  • Ber Bórojov (1881-1917) igualmente socialista y siguiendo a Hess, su tendencia fue con una óptica marxista[21].

  • Aarón David Gordon (1856-1922) y David Ben Gurión (1886-1923), se enmarcan en esta corriente quienes habiendo hecho Aliá, es decir, habiendo “regresado” a la tierra prometida[22], lucharon por la organización del movimiento obrero y la ideología del retorno al trabajo manual y a la tierra[23].


3e) El Sionismo revisionista

  • Vladimir Zeev Jabotinsky (1880-1940) fue quien lo lideró y se autoproclamó continuador del pensamiento de Herzl. De mano dura se establece en los años 20s del XX, tiene fuertes influencias inglesas, polacas e italianas y sigue la línea del pensamiento nacionalista integral, criticando por tanto con fuerza Jaim Weitzmann y Ben Gurión en la Organización Sionista Mundial. El defendía que debería de existir una sola bandera (Jad-Nes), la nacional, y se opuso duramente al socialismo y a la organización obrera. Para él, el objetivo central del Sionismo, era la creación de un estado judío a corto plazo, a toda costa, y crear por tanto un "muro de hierro" militar que defendiera al "Ishuv" (población) judía de "Eretz Israel" frente a la amenaza árabe[24].

Es esta postura junto con la radicalización de la fracción del Sionismo religioso, lo que ha propiciado desde entonces y hasta nuestros días, fuertes dificultades para el establecimiento de la paz en Israel[25].




II. El Sionismo como resultado de la Modernidad


Para poder entender El Sionismo, como un movimiento en continua vigencia y necesidad para el pueblo judío, es primordial colocar su origen más allá de una acción provocada por la “venganza judía” por tantos siglos de acoso europeo o la “añoranza religiosa” de la Tierra Prometida. El Sionismo no fue nada más un despertar de la conciencia oprimida, ni del sentido religioso de justicia por lo prometido en la Biblia a sus ancestros. Por el contrario, en ningún siglo, como en el siglo XIX los judíos habían vivido mejor entre los europeos, aunado al abandonamiento paulatino de la religiosidad también acontecido en este siglo[26].


Después de la Revolución Francesa y la emancipación de los judío en toda Europa, éstos se enfrentaron a un nuevo dilema que se les presentaba con el sueño que tanto habían anhelado, de ser tratados como iguales, en la sociedades donde habitaban siempre relegados. Aislados, en sus guetos, los judíos no tenían que lidiar con problemáticas referentes a su identidad: ellos sabían de dónde venían, cómo hablaban, cómo se vestían, qué comía y dónde estudiaban. Su vida estaba resuelta. Con la inserción en la sociedad, tuvieron ahora la posibilidad, por ejemplo, de estudiar en las mismas escuelas que los gentiles (forma común de llamar los no-judíos), esto les abría nuevas y grandes posibilidades a las generaciones de niños judíos. Sin embargo, sus padres tenían ahora la disyuntiva de qué hacer con el calendario gregoriano que se aplicaba a las escuelas, donde en sábado -día absolutamente sagrado para los judíos- se tenía que asistir a clases, incluso hacer exámenes. Pronto, los padres comenzaron a tomar decisiones individuales, que repercutirían en la organización de las sociedades judías completas: algunos decidieron que sus hijos “NO” asistirían a estas escuelas (surgiendo así, “los ortodoxos”, que no ceden sus costumbres a la sociedad donde se encuentran), otros tomaron la decisión de que sus hijos “SI” asistirían, pero no escribirían en ese día a no ser que se tratara de un examen muy importante (de aquí se derivan “los judíos conservadores”, que sin perder sus tradiciones procuran adaptarse al entorno en el que viven) y por último los que tomaban la postura de “SI” asistir, “SI” escribir y sacrificar las tradiciones religiosas por el progreso que se les ofrece (convirtiéndose en “los reformistas”, los cuales corrían el enorme riesgo de la asimilación total)[27].


Una vez superado este siglo de adaptaciones entre tradición religiosa y cambio a la modernidad, los judíos, muchos de ellos ya universitarios y profesionistas exitosos insertados en la sociedad, se toparon ahora con la creciente profundización del nacionalismo europeo, donde si bien, los individuos ya habían dejado de ser homogéneamente cristianos (opuestos por religión a los judíos), ahora eran: franceses o alemanes o húngaros o polacos. Una vez más, los judíos se toparon con la realidad de ser “diferentes” ahora no, por religión -cosa que ya no importaba tanto a los modernos- sino por etnia. Porque ellos, los judíos, no sabían si podían considerarse igual que sus colegas franceses, descendientes de los galos, por ejemplo. Y más aún si esos mismos colegas los considerarían tan galos, o alemanes o ingleses como ellos se sentían. “La nueva musa, no era la religión, era la raza”[28]. El judío emancipado, busca sus raíces, rasca y arde en él su necesidad, no sólo de ser reconocido o aceptado, sino busca ahora su nueva auto-identidad[29].


Son éstos los acontecimientos mundiales con sus mareas internas en los nuevos judíos, los que se viven cuando acontecen los últimos violentísimos pogroms de Rusia, cuando ya nadie los esperaba en 1881, y el famoso “Caso Dreyfus” (L’ affair Dreyfus) que comienza en 1894 y concluye casi doce años después. Teodoro Herzl, periodista y escritor austrohúngaro, digno hijo judío de la ilustración, no era religioso y por el contrario, creía firmemente en la asimilación, es decir, dejar las tradiciones religiosas ancestrales y convertirse en un miembro más de la sociedad, donde la religión no tenía importancia[30], cubriría el caso Dreyfus que cambiaría su vida y gracias a eso la de millones de judíos. El Capitán Dreyfus era acusado de traición y espionaje. Sin pruebas, los franceses no dudaron de su culpabilidad, el motivo era obvio: Dreyfus era de Alsacia y judío…no se necesitaban más información.


“A Herzl, no le sorprendía tanto la nueva y virulenta forma de antisemitismo francesa extendida a tantos sectores de la sociedad, sino que se trataba de un individuo judío totalmente emancipado, exitosamente integrado, y altamente secularizado: es muy difícil ser más nacionalista francés, más militarista y más “no judío” en el sentido estereotipado del término que el Capitán Alfred Dreyfus”[31].


Testigo de lo acontecido en Francia y doctor en Derecho por la Universidad de Viena, Herzl supo captar el significado cultural del mismo, y extraer de ello una conclusión única para la “cuestión judía”: el establecimiento de un Estado Judío.



III. De lo utópico a lo real



En Tzion, Palestina, antes de que movimiento sionista siquiera existiera, nunca dejaron de vivir pobladores judíos, pequeñas comunidades asentadas en convivencia con los palestinos, en ese momento bajo el poder del Imperio Turco Otomano. Las primeras migraciones a Tierra Santa, se hicieron incluso con la anuencia de los árabes que vivían en la zona, a quiénes se le compraba, a buen precio, el territorio donde se asentarían los colonos judíos, en su mayoría rusos que huían de las agresiones de su país y buscaron ayuda en los sionistas para su reubicación en Eretz Israel. Para lograr estos movimientos y transitar del sueño utópico a la realidad, los sionistas, liderados por Herzl, sabían que se necesitaba territorio (se presentaron más opciones, entre ellas Argentina), pueblo, instituciones y legitimización, por lo que se pusieron en funcionamiento tres instituciones principalmente que dieron congruencia y estructura a la migración judía:

  1. Society of Jews, integrada por un grupo de judíos honrados, en un pricipio todos londinenses y como persona moral, fungía como el gobierno que llevaba a cabo las tareas que facilitaban el traslado y ubicación de los nuevos judíos.

  2. Jews Company, empresa que surge con fines claros de lucro, encargada de conseguir y administrar los recursos monetarios necesarios para la adquisición de terrenos y el establecimiento del bien vivir de los judíos que llegaran a Eretz Israel. Es de alguna manera la financiera.

  3. “Los Grupos Locales”, encargados de recibir a los nuevos pobladores haciendo llegar primero a los más necesitados.

Dentro de los ideales herzelianos estaba por sobre todas las cosas, el que un judío no tuviera que sacrificar nunca más su felicidad, por ser judío; buscaba igualmente que el nuevo Estado fuera de beneficio no sólo para el judío, sino para la humanidad entera, aceptando todas las diferencias de religión o etnia en su territorio y procurando el ejemplo absoluto de la buena vecindad con todos los países que lo rodeaban[32].


Herzl murió en 1904, con lo que tuvo la fortuna de no vivir el Holocausto, causa tan terrible como eficiente para que el Sionismo pusiera su bandera en Palestina, así como el inicio y la continuación creciente de las agresiones entre árabes y judíos hasta terminar en guerras y tensión que aún no terminan[33]; tampoco vivió la transformación de los sionistas religiosos en fanáticos descalificadores de lo secular, asentándose en territorios ocupados, no sólo para mermar la presencia árabe, sino por considerarse superiores a ellos y por tanto, con el derecho de hacer en la “tierra prometida” lo que sea con tal de no interrumpir la era mesiánica iniciada[34]. Herzl, no vivió todo esto, quizás como Moisés no entró a la tierra prometida y no vivió lo difícil que fue su posesión, así tampoco lo vivió el nuevo líder judío. Aunado a esto, estuvo la realidad de que un gran número de judíos no verían en el Nuevo Estado, su solución, decidiendo mejor migrar a América o en su momento regresar a Europa. Pero todas estas cuestiones, fueron parte del sionismo en su momento, y lo son ahora, junto con otras problemáticas que se encierran en la conformación cambiante de la identidad judía, tanto de israelís, como de judíos de la diáspora.



IV. El Sionismo y la guerra


El Sionismo iniciado en el S. XVIII y fortalecido en el S. XIX, tendría su cúspide a mediados del S. XX, donde la “cuestión judía” dejó de ser una idea de los judíos y ante los ojos del mundo el Holocausto gritaba su existencia. Palestina, después de la 1ª Guerra Mundial, había pasado a custodia Inglesa, y ahora después de la 2ª Guerra Mundial y con el incremento de la agresión entre sus habitantes (judíos y árabes) , era necesario que la comunidad internacional interviniera, en 1947 en la ONU se vota a favor de la creación del Estado de Israel, en la actual Palestina, partiendo en dos su territorio. Por primera vez en 1,800 años, los judíos tienen la soberanía sobre la tierra prometida. Quizás no pudo haberse creado en un mejor momento, cuando la oleada de los sobrevivientes del holocausto necesitaban un hogar. Sin embargo, la decisión de la ONU, por más justa y provechosa fuera para los judíos, no solucionaba los problemas ahora acarreados con los refugiados palestinos, su molestia y la de los vecinos árabes. Tan fue así, que en menos de un año de dicha resolución, los países árabes atacaron en conjunto a Israel. La Guerra de Independencia, o también llamada “guerra milagrosa” por algunos, debido a que un país de reciente creación y mermado por el dolor del holocausto, sin ayuda de un tercero, no sólo no fuera vencido por todos los ejércitos árabes simultáneos que lo atacaron, sino por el contrario se vieran vencidos e Israel incrementara ahora su territorio[35].


Pero lo cierto, es que mucho tiempo atrás jovencitos israelís, ya fuera nacidos en Israel o recién emigrados de otros países, fueron entrenados secretamente por ex-militares judíos formados en Europa o Estados Unidos principalmente, con técnicas militares y de guerra de guerrillas en los grupos paramilitares Haganá, Palmaj, Lehi e Irgún, que después formarían las FDI, Fuerzas de Defensa de Israel. No eran expertos, pero sí disciplinados y peleaban con todo el corazón sabiendo que de ellos dependía que siguiera o no existiendo el Estado de Israel. Igualmente existía tráfico de armamento, negociado en muchas ocasiones por los antes líderes sionistas, y sobresale la existencia de una fábrica secreta de municiones, en el kibutz de Ayalon, enterrada bajo una lavandería en funcionamiento, la cual surtió de más de dos millones de balas a los israelís durante el tiempo que duró la guerra y quizás sin la cual no hubiera sido posible ganar[36].


Los líderes sionistas de los años 40’s sabían las posibilidades existentes de que el Estado de Israel se legitimara por la comunidad internacional, pero también sabían de la inminente guerra con los vecinos países árabes que jamás aceptarían o acatarían la resolución de la ONU, por lo tanto, como diría Kant “hacer posible lo necesario”[37] fue su premisa para proteger el Estado de Israel.


Sin embargo, las opiniones sobre la agresión de Israel sobre los palestinos y demás países árabes, se polariza en dos sectores: el que coincide que es por defensa y previo ataque árabe, y el que defiende que también Israel, sobretodo por parte del sector ortodoxo de los sionistas religiosos, es el que ha provocado la reacción árabe, por ejemplo al establecerse en los territorios ocupados como Gaza, Cisjordania, Hebron, etc.




V. Sionismo religioso, obstáculo de la paz


Este sector de la población judía, tiene sus inspiraciones primarias en el cabalista líder askenazi, Rabino Kook y su hijo. Quienes transformaron la idea de un mesianismo pasivo y apocalíptico, es decir, que la llegada del mesías sería de manera radical y al finalizar el mundo tal como lo conocemos, por obra absolutamente divina y sin intervención humana; a un mesianismos activo y restaurativo, donde el hombre participa activamente de la voluntad divina, para que ésta se lleve a cabo y será paulatina hasta lograr restablecer la soberanía judía en la Tierra Prometida, se reconstruirá el Templo y las naciones reconocerán al Dios de Israel como el único Dios y habrá paz. Para que esto se logre, son necesarias época de construcción y otras de destrucción, donde las fuerzas del bien y del mal, actúan en la creación misma. Para Kook, como para su hijo, la era mesiánica había llegado y el sionismo era su muestra más clara, aún cuando los líderes del movimiento no fueran religiosos en lo absoluto, lo cual lo resolvieron con la idea de que ellos, eran movidos por la providencia de Dios y sus designios, aún sin saberlo, y por tanto sus acciones en cuento a conformar el Estado de Israel, eran sagradas y así lo será el ejército y uso de las armas, el gobierno y todo lo que buscara este fin[38].


El problema en realidad surgió al pasar el tiempo con los grupos que siguieron a los Kook, los cuales se volvieron más violentos y radicales en sus posturas, como el Gush Emunim, los cuales en un principio influenciaron para que les fueran otorgados territorios dentro de las comunidades árabes recién conquistadas. Los Emunim se mostraban con actitudes claramente agresivas hacia los palestinos y de menosprecio, ya que su ideología comenzó a sostener que los judíos, eran superiores por ser el pueblo elegido y por tanto podían hacer cuanto quisieran por preservar la Tierra Santa. De estos grupos se deriva y radicaliza aún más el denominado Jewish Underground, el liderados por Yehuda Etyson, reclamaban los acuerdos de Camp David como traición y planeaban volar el Domo de la Roca, de la mezquita árabe. Afortunadamente, la inteligencia israelí los descubrió a tiempo y desmembró al grupo. Posteriormente es el Rabino Ortodoxo Estadunidense Mehir Kahane, quien desacreditando toda historia de los Kook e incluso de los Gush Emunim, identifica a los palestinos con amalequitas de la Biblia y por tanto, proclama que hay que eliminarlos. Las autoridades israelís procuran mitigarlo e incluso en el Knesset Isarelí, se votaron leyes lo suficientemente claras para que ninguno de sus líderes pudiera ascender al poder en Israel, ya que quedaba prohibido el acceso a toda persona con tendencias racistas y Kahane había pretendido hacer carrera política, pero quedaba fuera de toda partida con las leyes votadas por el Parlamento[39].


Al subir al poder Yitzhak Rabin a principios de los 90’s, parecía que los radicalismos religiosos sionistas se habían tranquilizado, sin embargo, tras los Tratados de Oslo en 1993, pronto los Gush Emunim y los seguidores de Kahane lo acusaron de traidor y asesino que había que quitar del poder. Es bajo esta tensión que en febrero de 1994, Baruch Goldstein, discípulo de Kahane asesina a sangre fría a veintinueve palestinos musulmanes que se encontraban en la Cueva de los Patriarcas de Hebrón. Nunca mostró arrepentimiento, sino patriotismo y orgullo por su actuar. Culminando esta sin-razón con el asesinato de Rabin, en 1995 de manos de Yigal Amir, igualmente seguidor de los religiosos sionistas, quien se justificó diciendo que Rabin, era un moser o rodef, antiguo termino medieval para el judío que entregaba a otro judío y al cual se le podía matar como castigo[40].


Tras el asesinato de Yitzhak Rabin, muchos de los sionistas religiosos se retiraron a lo que llamaron la recuperación del alma y re-plantearse sus caminos: habían llegado demasiado lejos. Sin embargo, a los pocos años volvieron a encender el furor tras la entrega de los territorios ocupados en el 2005 por parte de Ariel Sharon, lo cual consideraron una traición mayor.


A la fecha, este segmento de la población israelí, que abarca cerca del 27%, considera que ninguna concesión en territorio debe de ser hecha, debido a que esto obstaculiza el plan de Dios de la llegada del mesianismo, así como nadie en el poder o gobierno secular son sagrados y que dependerá de ellos defender la tierra y si bien, el otro 73% de la población no es religiosa, el nivel de activismo entre los religiosos es mucho mayor, lo que se ve reflejado igualmente en su incorporación a la milicia más allá de lo obligatorio.




VI. El Sionismo fuerza viva y actual


Muchos han sido los debates sobre el papel del Movimiento Sionista actual, los pensadores judíos tanto israelíes, como norteamericanos como Igal Eilam y Shlomó Avineri o escritores como A.B. Ieoshúa, seguidos de Ammon Rubinstein, Arthur Hersberg, Jacob Katz o Gerin, han estudiado el fenómeno sionista dándole su valor y necesidad histórica, así como su dimensión permanente y de relevancia para la actualidad. Así, se replantea su carácter revolucionario y transformador, tanto como su impacto en la sociedad israelí y la vida de los judíos de la diáspora[41].


En su momento el sionismo fue la fuerza que se movió para la formación del Estado de Isarel, ahora es la encargada igualmente de que se mantenga. El impacto mayor del sionismo es con las crecientes comunidades de la diásporas, las cuales necesitan el vínculo con el Estado de Israel, tanto como Israel las necesita para su subsistencia. El intercambio entre la diáspora y los judíos israelíes, se da en las más diversas formas culturales, científicas, económicas, sociales, políticas y evidentemente religiosas. Los judíos fuera de Israel (salvo los que consideran que el Estado mismo es un pecado contra Dios, porque Él es el único que puede restaurar a su pueblo en su Tierra Prometida) necesitan el continuo vínculo con el Estado y eso se logra en parte con la labor continua, permanente de las organizaciones sionistas[42].


Hoy en día existen múltiples formas creativas de aportar económicamente a Israel, las cuales han surgido de los incansables activistas sionistas, como son la donación de árboles en los cumpleaños: por cada niño judío, que viva fuera de Israel, en su cumpleaños, se hace a través de sus escuelas, si son judías y el Keren Kayemet, una donación de un árbol para crear y conservar los bosques de Israel. Así como, cada comunidad destina un porcentaje de sus cuotas al Estado de Israel y los empresarios judíos de todas partes del mundo, voluntariamente hacen sus aportaciones. Toda la logística, contacto, seguimiento de estos recursos lo hace alguna de las organizaciones de carácter sionista[43].



Asimismo, la continua invitación a los judíos de todo el mundo a regresar a Israel, que fue primer motor sionista (que los judíos vivieran en Israel) continúa, pero ahora se ha diversificado, entendiendo que la migración total era difícil de promover y de lograr. Así, se han creado tres viajes o vínculos con el Estado:

  1. Viaje de generación, al cumplir los jóvenes judíos de todo el mundo 15 y/o 16 años, y graduarse de secundaria o sus afines en otras partes del mundo, pasan un verano completo en Israel, donde los llevan a conocer todas las ciudades primordiales, monumentos históricos, el ejército y cada rincón que promueva el amor de los muchachos por Israel. Este tipo de viajes promueve la identificación con el Estado Judío y genera divisas para el país.

  2. Bar Mitzvot en el Kotel, de unos años para acá se ha promovido la realización de las ceremonias de Bar y Bat Mitzvá en Jerusalén, en el Kótel, organizando viajes de familias completas a Tierra Santa.

  3. Agshará, desde hace más de 30 años, se han organizado las agsharot o viajes de un año en Israel por parte de los muchachos judíos de todo el mundo que habiendo cumplido los 18 años y terminando sus estudios, viven en Israel durante un año. La idea inicial y por mucho tiempo fue viviendo en los kibutsim, trabajando para ellos y experimentando el sistema socialista que dio viabilidad al Estado Judío. Recientemente se ha modificado un poco, siendo la estancia en el kibutz un periodo nada más.

  4. Aliá, la traducción literal de esta palabra es “regreso”[44] y durante el periodo de colonización y posterior fue utilizado para todo aquél individuo o familia que migraba, para vivir permanentemente, a Israel. Recientemente para motivar a las familias a verlo como una opción se ha hecho la Aliá Parcial, la cual incluye uno a tres años de vivir en Israel en familia, con toda la ayuda que brinda el Estado para realizarlo: inclusión a las escuelas, seguro social y atención médica sin costo; ayuda para buscar residencia y apoyo económico en caso de ser necesario, ayuda para amueblar y búsqueda de trabajo para ambos padres.


Todas estas acciones, en conjunto con otras a nivel político entre naciones son llevadas a cabo por las agencias e instituciones sionistas de Israel, lo que la vuelve una fuente práctica de “regreso” al estado, pero igualmente de mantenimiento de tradiciones y vínculo de la diáspora con Israel, así como la obtención de recursos materiales para que la ayuda al Estado Judío no sea sólo de los judíos israelíes sino compromiso de todo judío.


El pensamiento sionista viró entre la preocupación por el problema físico-existencial y la necesidad de ofrecer un denominador común espiritual-cultural a un pueblo internamente dividido y disperso por el mundo[45].



CONCLUSIÓN


Las respuestas simples, sólo a veces son las ciertas: los judíos habían sido perseguidos por siglos, pero no fue suficiente para provocar un cambio. Los judíos añoraban la tierra de sus ancestros, promesa y arrebato de su Dios, pero no era suficiente para que buscaran con fuerza y decisión regresar.


Jacob Katz, sociólogo e historiador social, ha definido al movimiento nacional judío como una "síntesis dialéctica" entre el Judaísmo tradicional (tesis) y la disolución o desaparición (antítesis)[46]. El Sionismo, fue el resultado de este nacionalismo, no fue un sueño religioso, ni una venganza geográfica: el Sionismo fue una respuesta a la búsqueda de auto-identidad, fue moverse del victimismo hacia la acción responsable con los precios que hubiera que pagar. Quién decidía emigrar a Israel, no lo hacía por buscar comodidad o buena fortuna, al contrario esos primeros años del Estado fueron muy duros para sus habitantes, emigraba aquél que seguía el sueño de la identidad y la responsabilidad de adquirirla.


El Sionismo no imaginó ver el Holocausto catapultando su sueño de una tierra, pero sin la acción inteligente planeada, política, social, económica e incluso religiosa organizada el siglo previo por los sionistas, quizás ni siquiera el Holocausto hubiera provocado la creación de un Estado Judío. La transición, aunque votada por las naciones del mundo, no iba a ser fácil, un nuevo problema se tendría que enfrentar, pero los judíos que por primera vez en 1,800 años tenían soberanía sobre Tierra Santa no se permitirían perderla.


Hoy el Sionismo parecería perder vigencia y necesidad, el Estado, aunque alerta avanza como un país moderno e independiente, pero la realidad es que el Sionismo fue más que la adquisición de un terreno y la mudanza de un pueblo, ya de por sí tarea titánica, el Sionismo como ideología de identidad y vinculación sigue vigente debido a los miles de judíos que viven en la diáspora y necesitan, por la misma distancia, sentirse identificados y pertenecientes aún siendo judíos extranjeros en otros países. Las acciones de las organizaciones sionistas han cambiado y se modifican y adaptan mientras avanzan, pero siguen presentes para ser ahora responsables del cuidado y mantenimiento de un Estado, alguna vez logrado por su determinación.



BIBLIOGRAFIA


Avineri, Shlomo. La idea sionista. Israel: Colección Pensamiento Judío, La Semana Publicaciones Ltda., 1993.


Buber, Martín. Ensayos sobre la crisis de nuestro tiempo, en Raices, Biblioteca de cultura judía. Buenos Aires: Editorial Leviatán, 1988.


Eilam, Igal. Introducción a una historia sionista diferente. Israel: La Semana Publicaciones Ltda, 1972.


Eisen, Robert. The Peace and Violence of Judaism, From de Bible to Modern Zionism. United States of America: Oxford University Press, 2011.


Goldstein, Yossi. Tradición y modernidad en el sionismo: el Sionismo como revolución moderna. México: Universidad Hebraica, 2012.


Gorni, Iosef. Historia del movimiento y del pensamiento sionista. Israel: Universidad de Tel-Aviv.


Hermosa Andújar, Antonio. Modernidad y mesianismo en la idea sionista de Theodor Herzl, en Herzl, Theodor. El Estado Judío. Traducido por Antonio Hermosa Andújar. Buenos Aires: Prometeo Libros, 2005.


Keren Kayemeth Lelisrael, Jewish National Fund, Septiembre del 2013. http://www.kkl.org.il/eng/ (acceso en septiembre del 2013).


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[1] Hagada de Pésaj


[2] Antonio Hermosa Andújar, Modernidad y mesianismo en la idea sionista de Theodor Herzl, en Theodor Herzl, El Estado Judío, trad. Antonio Hermosa Andújar (Buenos Aires: Prometeo Libros, 2005), 13.


[3] Yossi Goldstein, Tradición y modernidad en el sionismo: el Sionismo como revolución moderna (México: Universidad Hebráica, 2012), 2.


[4] Shlomo Avineri, “Introducción”, en La idea sionista (Israel: Colección Pensamiento Judío, 1993), 13-24. Hermosa Andújar, “Modernidad y mesianismo,” 24. Robert Eisen, The Peace and Violence of Judaism (United States of America: Oxford University Press, 2011), 141.


[5] Eisen “The Peace and Violence,” 142.


[6] Hermosa Andújar, “Modernidad y mesianismo,” 29.


[7] Eisen, “The Peace and Violence,” 141 – 203.


[8] Igal Eilam, Introducción a una historia sionista diferente (Israel: La Semana Publicaciones Ltda, 1972), 95.


[9] Eisen “The Peace and Violence,” 146-153. Avinery, “La Idea sionista,” 61-69.


[10] Avinery, “La idea sionista,” 49-60.


[11] Eisen “The Peace and Violence,” 142-143.


[12] Avinery, “La idea sionista,” 89-98.


[13] Avinery, “La idea sionista,” 131-144.


[14] Ibid., 99 -104.


[15] Yossi Goldstein, “Tradición y Modernidad,” 19.


[16] Martín Buber, Ensayos sobre la crisis de nuestro tiempo, en Raices, Biblioteca de cultura judía(Buenos Aires: Editorial Leviatán, 1988), 98 -152.


[17] Hermosa Andújar, “Modernidad y mesianismo,” 29.


[18] Eisen “The Peace and Violence,” 147.


[19] Avinery, “La idea sionista,” 215 – 226.


[20] Ibid., 145 -158.


[21] Ibid, 159 -172.


[22] Hermosa Andújar, “Modernidad y mesianismo,” 17.


[23] Avienry, “La idea sionista,” 227 -246.


[24] Ibid., 183 -214.


[25] Eisen “The Peace and Violence,” 146 -203.


[26] Avinery, 13 – 24.


[27] Eisen “The Peace and Violence,” 141 -142. Avinery, “La idea sionista,” 13 -19.


[28] Hermosa Andújar, “Modernidad y mesianismo,” 25.


[29] Avinery, “La idea sionista,” 19 -24.


[30] Hermosa Andújar, “Modernidad y mesianismo,” 25 -29.


[31] Avinery, “La idea sionista,” 21.


[32] Hermosa Andújar, “Modernidad y mesianismo,” 42-43.


[33] Ibid., 44.


[34] Eisen “The Peace and Violence,” 153-154.


[35] Eisen “The Peace and Violence,” 144 -145.


[36] The Ayalon Institute, en fragmentos de The History Channel's "Cities of the Underworld" series ( Abril 2008 [citado el 13 de septiembre del 2013] The History Channel): disponible en https://www.youtube.com/watch?v=EQNw5MA3DII


[37] Hermosa Andújar, “Modernidad y mesianismo,” 31.


[38] Eisen “The Peace and Violence,” 146-149.


[39] Eisen “The Peace and Violence,” 152-156.


[40] Ibid., 157-158.


[41] Yossi Goldstein, Tradición y modernidad en el sionismo (México: Universidad Hebráica, 2012), 48.


[42] Iosef Gorni, Historia del movimiento y del pensamiento sionista (Israel: Universidad de Tel-Aviv), 336.


[43] Keren Kayemeth Lelisrael, Jewish National Fund (actualizado en Septiembre del 2013 [citado en septiembre del 2013] Keren Kayemeth): disponible en http://www.kkl.org.il/eng/



[44] Hermosa Andújar, “Modernidad y mesianismo,” 17.


[45] Iosef Gorni, Historia del movimiento y del pensamiento sionista (Israel: Universidad de Tel-Aviv), 336.


[46] Yossi Goldstein, Tradición y modernidad en el sionismo: el Sionismo como revolución moderna (México: Universidad Hebráica, 2012), 19.

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