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Influencia de la Filosofía Griega en el Cristianismo



El gran legado de los griegos a la humanidad sin duda alguna es la filosofía que pretende encontrar la verdad y aproximación al todo apelando únicamente a la razón (al logos) y al método racional.


El hombre ha tenido la necesidad de filosofar debido a su misma naturaleza: “todos los hombres por naturaleza aspiran a saber”, decía Aristóteles.


En consecuencia la raíz de la filosofía consiste en la admiración que surge en el hombre, que se enfrenta con el Todo y se pregunta cuál es el origen y el fundamento de éste, y qué lugar ocupa él mismo en este universo. Así, la filosofía es algo inevitable e irrenunciable, precisamente porque es inevitable la admiración ante el ser, al igual que es irrenunciable la necesidad de satisfacerla. [1]


En la filosofía antigua griega y grecorromana posee una historia más que milenaria. Se inicia en el siglo VI a.C. y llega hasta el 529 d.C., año en que el emperador Justiniano clausuró las escuelas paganas y ordenó la dispersión de sus seguidores. Existieron a lo largo de este lapso diferentes periodos que van desde el naturalista que se caracterizó por el problema de la physis y el cosmos, hasta el último donde nace y se desarrolla el pensamiento cristiano, que se propone formular racionalmente el dogma de la nueva religión y definirlo a la luz de la razón con categoría procedentes de los filósofos griegos.


Filón de Alejandría fue el primero en intentar una síntesis entre el Antiguo Testamento y el pensamiento griego, pero no hubo continuadores judíos en ese momento. El logro de los cristianos implicó básicamente una reflexión sobre el mensaje evangélico, a la luz de las categorías de la razón. Pero esta coyuntura del pensamiento griego no significa una coronación del mismo, sino que indica la crisis y la superación de la forma de pensar de los griegos, preparando así la civilización medieval y las bases de lo que será el pensamiento cristiano europeo.


Este momento de pensamiento muy vinculado con la última fase del pensamiento pagano que se desarrollo de modo simultáneo se convirtió en premisa y fundamento del pensamiento y la filosofía medievales.


En este horizonte del cristianismo la Biblia se presenta como la palabra de Dios, y como tal, su mensaje es objeto de Fe. La Biblia cambia completamente de significado según sea leída creyendo que se trata de la palabra de Dios, o no creyéndolo. Sin embargo, aunque no constituya una filosofía en el sentido griego del término, la visión general de la realidad y del hombre que la Biblia nos presenta (en la medida que se refiere a algunos de los contenidos esenciales de los que también se ocupa la filosofía) implica una serie de ideas fundamentales que poseen una importancia, también filosófica, de primer orden. Se trata de ideas tan importantes tanto para creyentes como para no creyentes, hasta el punto que la difusión del mensaje bíblico modificó de manera irreversible el rostro espiritual de Occidente.


Existen ideas bíblicas de relevancia filosófica que tuvieron una perspectiva precedente en los griegos. Mencionaremos las que consideramos más importantes y explicaremos la postura griega contrastándola con la postura cristiana:



El Monoteísmo.


La filosofía griega no había llegado a concebir la unicidad de Dios y jamás se había planteado como un dilema la cuestión acerca de si Dios era uno o muchos, y por lo tanto, había permanecido siempre más allá de una concepción monoteísta. Sólo mediante la difusión del mensaje bíblico en Occidente, se impone la noción de un Dios uno y único.

Los máximos pensadores griegos, Platón y Aristóteles, habían considerado como divinos (o como dioses) a los astros. Platón había llamado “dios visible” al cosmos y “dioses creados” a los astros, y en las Leyes había auspiciado una religión denominada “astral”.

La unicidad del Dios bíblico supone una trascendencia absoluta, que concibe a Dios como algo totalmente distinto a todas las demás cosas, de una manera impensable en el contexto de los filósofos griegos.



El Creacionismo.


Existieron diversos tipos de solución que los griegos propusieron en lo que concierne al problema del origen de los seres: Parménides negaba cualquier forma de devenir; los pluralistas hablaban de reunión o combinaciones de elementos eternos.; Platón proponía un demiurgo y una actividad demiúrgica; Aristóteles se refería a la atracción de un Motor inmóvil; los estoicos proponían una forma de monismo panteísta; Plotino hablaba de una procesión metafísica.

En contraste, el mensaje bíblico habla de creación, desde el comienzo: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra”. Y los creó a través de su palabra. Dios no se sirvió de algo prexistente, como el demiurgo platónico, ni tampoco se valió de intermediarios en la creación: todo lo produjo de la nada. Gracias a esta concepción de la creación de la nada, caían la mayor parte de las aporías (inviabilidad de orden racional) que desde la época de Parménides habían obstaculizado la ontología griega.

Dios crea libremente, mediante un acto de voluntad, por causa del bien. Al hablar de la creación la Biblia subraya con insistencia “Y vio Dios que era bueno”. Por lo tanto, la concepción platónica del Timeo, que también sostiene que el demiurgo fabricó el mundo a causa del bien, se presenta en una nueva perspectiva y en un contexto mucho más coherente. [2]



El Antropocentrismo.


La concepción antropocéntrica entre los filósofos griegos tuvo un alcance bastante limitado: en los Memorables de Jenofonte encontramos vestigios de antropocentrismo que constituyen un eco de las ideas socráticas.


El pensamiento griego era notablemente cosmocéntrico: el cosmos, al igual que el hombre, es concebido en la mayoría de los casos como dotado de alma y vida. Aunque los griegos reconocieron la dignidad y la grandeza del hombre, ésta siempre se lleva a cabo desde una perspectiva de tipo cosmocéntrico.


En la Biblia por el contrario, el hombre no es considerado como un elemento del cosmos, sino como una privilegiada criatura de Dios, hecha a imagen del mismo Dios, y por lo tanto, dominadora y señora de todas las demás cosas creadas por Dios.

También los griegos hablaban de asimilarse a Dios, pero pretendían hacerlo mediante el intelecto, desde el conocimiento.

En cambio la Biblia emplea la voluntad como instrumento de asimilación: asemejarse a Dios, santificarse, significa separarse para Dios, hacer Su voluntad, es decir, querer lo que quiere Dios. Y es esta capacidad de hacer libremente la voluntad de Dios lo que eleva al hombre por encima de todas las cosas.



Pensamiento Griego y Mensaje Cristiano.


Según Moeller, un error de fondo en los griegos reside en el hecho de que “buscaron en el hombre lo que sólo podían hallar en Dios”. Otro error consistió en negar (mediante la dialéctica) aquellas realidades que no se ajustaban a sus esquemas racionales perfectos, como el mal, el dolor y la muerte. Sócrates decía que el pecado era un error de cálculo; el cadáver también vive, afirmó Parménides; la muerte no es nada, sostuvo Epicuro; el sabio es feliz incluso cuando se le somete a la tortura del toro de metal ardiente, defendía la filosofía helenística. [3]


El hombre para el cristiano, es algo mucho más grande de lo que habían imaginado los filósofos griegos, pero en una dimensión diferente y por razones distintas: Dios decidió confiar a los hombres la difusión de su propio mensaje, y además, se hizo hombre para salvar al hombre. Como un intento de construir esta nueva medida del hombre surgirá el humanismo cristiano.



Algunos autores sus influencias, posturas, convergencias y diferencias


Tras analizar estos conceptos y sus diferencias y/o similitudes no podemos dejar de mencionar las personalidades que reciben en eslabón la filosofía griega y la aplican, y la cuestionan y la contradicen o la apoyan según sea el caso, pero haciendola desde su estudio y consideración materia por tanto válida para formar sus propias doctrinas convertidas en Filosofía Cristiana.


En general los primeros pensadores cristianos opinaban de la filosofía de manera negativa, sobretodo por las cotradicciones entre las diferentes escuelas filosóficas[4]:


“charlatanería o insensatez o locura o distención o todo de una pieza” , aseguraría Taciano, que si bien radical en sus escritos y posturas contra los griegos, nos muestra una de las tendencias en el S. II. Así, como Tertuliano, otros pensadores contemporáneos de finales del S II y principios del III, afirmarán que no hay más sabiduría que la revelación evangélica que contradice a la filosofía y supera a la razón: “Ha muerto el hijo de Dios, completamente creíble, ya que es un desationo; fue sepultado y resucitó; cierto porque es imposible”.


Sin embargo, en San Agustín veremos la asimilación de Platón y los estoicos en conceptos tomados de ellos como son “La Ley Eterna”, “razones seminales” y la “Ciudad de Dios”. Cabe hacer nota, que poco veremos en él de Aristóteles, de los escepticos y de epicureos. Aunque sí y de manera evidente fue maniqueista, tratando de resolver con esta doctrina sus problemas por la lucha moral. Antes de su conversión definitiva al cristianismo conoce y se atrae por el escepticismo, marcando ya desde ahí, una postura contraria al maniqueismo.


Es San Ambrosio -entonces obispo influyente en Italia- quien atrae tremendamente a Agustín, porque era un conocedor de Platino, Filón y Orígenes e incluso los utilizaba para hacer sus interpretaciones sobre los relatos evangélicos. Así que vemos en él, en Ambrosio, a otro personaje de influencia medieval que no divorciaba a los griegos con el cristianismo, sino los utilizaba.


Las traducciones de Plotino, llegaron a manos de San Agustín de manos de un neoplatónico converso al cristianismo, Mario Victorino, y es en éstas fuentes que logra trascender conceptos como el de Dios y el alma como entidades inmateriales (ya que casi todos los filósofos anteriores habían sido materialistas, menos Platón y los neoplatónicos).


Por otro lado, la fuente cristiana por excelencia para San Agustín, serán las Sagradas Escrituras tras su conversión, pero de manera especial Pablo fue crucial en ésta y sobretodo el concepto de que por “gracia”, es decir por don de Dios, regalo divino, Cristo puede salvar a los hombres.


Ahora bien, otros tres autores posteriores que no queremos dejar de mencionar, haciendo incapié que no son por mucho los únicos, pero por sus características sí son distinguidos para el tema que nos incumbe en esta invetigación, y son:


Boecio, considerado el último de los griegos y el primero de los cristianos, accedió a todos los textso de los filósofos griegos desde su educación en Atenas y se propone traducirlos al latín y ahcer un coiliación entre Platón y Aristóteles. No lo logra, sin mebargo nos deja sus “Consolaciones de la Filosofía”.


Pseudo-Dionisio Areopagita , se le atribuyen textos de enorme influencia en el mundo medieval, se dice que Sto Tomás de Aquino lo cita en sus escritos una 1mil700 veces. Adapta al cristianismo la filosofía neoplatónica de Proco, como San Agutín a Plotino.


Juan Escotos Eriúgena, podría ser considerado el escritor más original de su época (810-877), también tradujo las obras de Pseudo-Dionisio y su obra más famosa La división de la Naturaleza[5]: Sostiene que razón y fe son fuentes válidas de conocimiento verdadero, y por ello no pueden ser opuestas; pero si así fuera, la razón debe prevalecer. Esta afirmación, junto con otras como un cierto panteísmo y pandeísmo, le ganaron el castigo de herejía. Sin embargo sus aportaciones sobre justamente razón y fe, y su influencia en la época del Renacimiento Carolingio, siguen siendo valiosas y por tanto mencionadas en este documento.


Por último y por su relevancia destacamos a Sto. Tomás: quien sin duda tiene amplio conocimiento de los filósofos clásicos, siendo quizás el de mayor influencia Aristóteles, sin embargo, en toda su doctrina podemos esquematizar de la siguiente manera sus influencias:


De Platón

  • La doctrina de la participación, para explicar la relación entre Dios y las criaturas;

  • Influencia en la Cuarta Vía (por los grados de perfección).

De Heráclito y la Filosofía Estoica : Antecedentes de la idea tomista de “ley natural”.

De Aristóteles:

  • Ontología:

  • Teología natural

  • Filosofía de la naturaleza: su descripción del mundo físico es aristotélica (p. ej. las explicaciones finalistas del mundo natural, o la división del mundo en mundo sublunar y mundo supra-lunar).

  • Teoría del conocimiento: primacía de la experiencia en la fundamentación del conocimiento, aunque éste no se limita a lo dado a los sentidos: podemos conocer las realidades trascendentes (Dios y el alma).

  • Ética: el concepto y la clasificación aristotélica de la virtud, pero añade las virtudes sobrenaturales.

  • Política: emplea las ideas de Aristóteles sobre la ley natural, y las completa con la referencia a la ley eterna (ajena al pensamiento aristotélico). [6]

Igualmente sus fuentes cristianas son primeramente los evangelios y la escrituras completas, junto con los Concilios y los Papas, así como Boecio, Pseudo-Dionisio, San Alberto Magno.




Podemos concluir que a nivel de pensamiento la Edad Media es revolucionaria en su aportación monoteísta. Pero la influencia del método de los griegos para dar una explicación a las cosas fue el modelo que influyó en los pensadores cristianos para fundamentar su Fe. Los griegos fueron los primeros en reflexionar desde la razón el origen de todo lo que los rodeaba; los cristianos se hicieron estos mismos planteamientos aplicando los principios griegos, pero contestando desde otra perspectiva, a la luz de la Fe, bañados por las escrituras.


Los griegos hablaron sobre la grandeza del hombre, lo que dio un precedente para la figura del hombre cristiano. Sin embargo, la grandeza del hombre en el cristianismo toma una dimensión nunca antes planteada pues lo refleja como “imagen y semejanza de Dios”. Adicionalmente de la igualdad proporcionada a la mujer, lograda sólo desde la perspectiva cristiana.


BIBLIOGRAFÍA


Antaki, Ikram. El banquete de Platón, FILOSOFÍA. 2ª. Serie. México: Editorial Planeta Mexicana, 2002.

Gilson, Etienne. El espíritu de la filosofía medieval. Buenos Aires: Emecé Editores, 1952.

Gilson, Etienne. Historia de la filosofía medieval. Madrid: BAC, 2001.

Gilson Etienne, Elementos de Filosofía Cristiana, Tercera edición, Ediciones Rialp, SA, Madrid

Reale, Giovanni y Antiseri, Dario. Historia del pensamiento filosófico y científico. Tomo I. Barcelona: Herder, 2001.


Internet:

http://filosofia.idoneos.com/index.php/330869

http://www.e-torredebabel.com/Historia-de-la-filosofia/InfluenciasRepercusiones/SantoTomas-InfluenciasyRepercusiones.htm


[1] Giovani Reale y Dario Antiseri, “Historia del pensamiento filosófico y científico,” Tomo I, (Barcelona: Herder, 2001) 31.

[2] Giovani Reale y Dario Antiseri, “Historia del pensamiento filosófico y científico,” 336.

[3] Giovani Reale y Dario Antiseri, “Historia del pensamiento filosófico y científico,” 348.

[4] http://filosofia.idoneos.com/index.php/330869

[5] http://filosofia.idoneos.com/index.php/330869

[6]http://www.e-torredebabel.com/Historia-de-la-filosofia/InfluenciasRepercusiones/SantoTomas-InfluenciasyRepercusiones.htm




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