• @ElisaQuei

Michael Parkes - magia hecha arte



Michael Parkes, es originario de un poblado clásico de Missouri en Estados Unidos, llamado Canalou. Nació en 1944 y desde muy pequeño mostró grandes habilidades para el dibujo, asistió a la escuela de artes en Kansas, donde conoció a la mujer, artista y música que es, hasta el día de hoy, su compañera y esposa, María. Juntos, tras terminar sus estudios y sobrevivir a la era de Vietnam, decidieron emprender un viaje espiritual y de búsqueda por filosofías diferentes que los desconectaran del mundo occidental. Su refugio por tres años sería la India y alternativamente Europa.


El estudio fue serio, el compromiso con una nueva forma de vida y de mensaje también. Durante su tiempo de estudio, Michael dejó de pintar, sin saber, quizás, que en su interior se acunaba un mundo poderoso de imágenes, que en el tiempo perfecto, daría a luz en sus cuadros. Con la llegada de su primera y única hija, Michael y María se mudaron a vivir a España. La situación económica era difícil y motivado por su mujer para regresar a la pintura, Michael comienza a plasmar lo aprendido, primero buscando y después solidificando un estilo honesto de metafísica en sus pinturas.


Los resultados comenzaron a ser evidentes y la seguridad que esto produjo en el artista multiplicó su producción con una calidad y técnicas cada vez superadas. A esto se unió el interés de Parkes por las técnicas antiguas de impresión, principalmente la Litografía en Piedra, conociendo a los artesanos italianos que todavía la hacían, la incorpora a su trabajo dando una mayor originalidad a su obra. Pintor, escultor y litógrafo en piedra, Michael Parkes es un gran artista, considerado por la crítica de arte como el líder del movimiento de Realismo Mágico en pintura y escultura, a él no le gustan las etiquetas y la humildad adquirida en India y en su vida, siguen siendo parte fundamental de su personalidad y elemento central para producir con honestidad su trabajo.


Su obra se ha expuesto en Suiza, Chicago, Nueva York, Frankfurt y Ámsterdam, tanto en exposiciones como ferias especializadas, e igualmente es representado por prestigiosas galerías de arte en Dinamarca, París, Italia, Nueva York, Los Ángles, San Francisco y prácticamente en todo Estados Unidos. En el 2007, durante la exposición “Venus and the Female Intuition”, exhibida en Dinamarca y Holanda, Michael Parks fue el artista central, invitado de honor de la misma con mucho éxito y ese mismo año, su trabajo inspiró a la compañía de danza contemporánea Scorpius Dance Theather of Phoenix, a montar un ballet dando vida a los personajes de los cuadros de Parkes. Hoy, Michael y María siguen viviendo en España, “cerca del mar, por favor”, dice Parkes. Continua pintando y esculpiendo, dando vida a sus mágicas figuras cargadas de mensaje[1].


La obra de Parkes se ambienta en espacios intencionalmente atemporales, oníricos, pero sin la sensación inquietante que esto suele generar, Parkes logra una especie de limbo donde la tranquilidad y el tiempo suspendido, se plasman con gran técnica en los multi-detalles de sus obras, donde los referentes históricos están presentes en símbolos que también mezclan distintas épocas, lo que evoca en el espectador la pregunta ¿dónde estoy?. Sus personajes principales son figuras femeninas: “la energía femenina está en todas partes, con distintas intensidades y fuerzas; la hemos devaluado o incluso olvidado, la mujer es la matriz creadora, la creación masculina ¿qué creen? es femenina y ésta también necesita de lo masculino; las dos energías merecen ser lo que son: balanza perfecta”. Parkes no utiliza modelos para sus obras ya que lo pretende lograr en sus imágenes es cierto estado de conciencia y energía, y la presencia de una modelo cargaría con la suya propia la obra.


Las técnicas utilizadas por Parkes son óleo sobre tela, lápiz sobre papel pergamino transparente, escultura en bronce y litografía en piedra. Esta última técnica, es de origen medieval, y se ha convertido en el sello personal del autor, ya que pocos artistas se han atrevido a utilizarla debido a que requiere una gran precisión en el dibujo, claridad sobre lo que se quiere pintar (ya que no permite errores o borrar) y requiere producir las pinturas en absoluta humildad, de la mano con el maestro artesano de la técnica. Una vez decidido el dibujo cada color se aplica por separado sobre la piedra y hay que esperar a que seque e inmediatamente después aplicar el siguiente color, el papel comienza a contraerse mientras seca y cambia los registros, el proceso comienza a las 7:00 am y continua hasta las 5:00 am, y la pintura debe de estar terminada en cinco o seis días como máximo, mientras el papel permanezca húmedo. Igualmente, la gama de colores que se pueden utilizar es una paleta limitada y depende de las piedras. Michael Parkes comenzó a interesarse por esta técnica a finales de los 80’s, haciendo gran amistad con los maestros artesanos de Italia. Sin embargo, uno de ellos falleció y el otro acaba de decidir retirarse, por lo que la técnica viva de la litografía en piedra, está llegando a su fin. Para Parkes, la energía de los tres ha quedado plasmada en cada una de las piezas de su colección y agradece profundamente a sus artesanos, Helmut y Peter por llevar a vida sus ideas.



Análisis formal-iconológico



Eva se hace presente en esta litografía original, sobre un fondo obscuro que resalta la palidez de su piel. Manejando las tonalidades terrosas y ocres, el artista nos hace resaltar dos polos: tierra y espíritu[2]. Lejos de presentar el Edén con sus verdes y multicolores clásicos del paraíso en la tierra, la escena es un “close-up” de Eva, la serpiente y el fruto. No hay Adán, ni ángeles, ni presencia de Dios, la divinidad está hecha mujer[3]. La desnudez en este caso, no es sólo un atributo propio de Eva (“Y estaban ambos desnudos, Adán y su mujer, y no se avergonzaban”[4]), sino que también implica transparencia, pureza física y moral, intelectual y espiritual[5], como era concebida la desnudez antes del simbolismo del pecado. Cabe destacar que tanto los colores, como las posturas y por tanto, la sensación que transmite la imagen, se encamina a un estado de introspección, conciencia y decisión. El dorado de manera tradicional se ha identificado con el oro y su valor, con lo que brilla, pero en las culturas orientales, así como en la africana, el dorado significa intuición, lo neutral o lo intermedio entre la divinidad y el hombre[6]. Por su parte, la serpiente es uno de los símbolos que por excelencia ha estado presente a lo largo de la historia y de manera especial en los mitos antiguos, entendida en el judeo-cristianismo como la provocadora de la caída[7], satanás reptando y por tanto la criatura maldecida por Dios: “Y Jehová Dios dijo a la serpiente: Por cuanto esto hiciste, maldita serás entre todas las bestias y entre todos los animales del campo; sobre tu pecho andarás, y polvo comerás todos los días de tu vida”[8]. Sin embargo, resulta imprescindible hablar de las otros simbologías conferidas a la serpiente, ya que fuera de este ámbito, ha estado ligada en diversas culturas de Asia, por ejemplo, a la fertilidad, como la dueña de las mujeres y de la fecundidad[9]. También existe la serpiente cósmica, la kundalini, la cual es portadora de conocimiento y simboliza desarrollo[10].


En este caso, la serpiente se presente con su forma curveada y ascendente, con una presencia robusta y serena, no sigilosa y engañadora como suele ser la serpiente que acompaña las imágenes tradicionales de Adán y Eva, diciendo secretos al oído de la mujer. Esta serpiente apunta hacia un objetivo marcado con un círculo pequeño. Su presencia en general es contundente y su tamaño significativo, su cola sutilmente enredada a las piernas de Eva, da la sensación de familiaridad entre ambas: Eva se observa cómoda con la serpiente. Los adornos en su cuerpo no parecen ser fortuitos, el espiral símbolo de lo ascendente y lo infinito, así como del conocimiento, nos invita a identificarla, otra vez, con la Kundalini que se enrolla en sí misma,[11] aquí el espiral se desenreda sobre su piel, los pequeños rectángulos que continúan estas líneas nos recuerdan por su disposición y tamaño a los mismos que aparecen cubriendo las figuras en los cuadros de Gustav Klimt[12], así como la corteza del árbol con las figuras geométricas diminutas que lo resaltan en un verde muy obscuro. Por último, acerca del fruto que sostiene Eva entre sus manos, parece más un melocotón (símbolo también de la renovación, la fecundidad y la inmortalidad[13]), tanto por su color, como tersura y forma redondeada, que una manzana, y vale la pena recordar que en realidad en la Biblia no se hace referencia a ésta como el fruto del árbol de la ciencia, sino es más tarde la tradición católica la que lo acostumbró[14]. Eva no sólo está sosteniendo este fruto, sino parece admirarlo y protegerlo, sus manos apenas lo rozan, pero contrastan con su mirada de absoluta certeza, que continúa a su erguida y tranquila postura. Eva parece saber bien lo que va hacer y de cuánto valor es el fruto que tiene entre sus manos. Otro detalle femenino en la litografía es como el cabello de Eva, adornado con flores grandes se entremezcla con los frutos y hojas del árbol, como si fueran de la misma especie, y sólo las tonalidades y disposición los distinguieran.


En el centro de la imagen, abajo, entre Eva y la serpiente encontramos el nombre de la litografía, nada más que por la técnica siempre se muestran las letras invertidas.




Contexto histórico del artista


Michael Parkes produce esta litografía en el año 2000 cuando había logrado

perfeccionar la técnica sobre piedra, después de dos décadas de trabajarla junto con los maestros impresores artesanos de Italia. Con un especial cariño por la pieza, me cuenta que al igual que la mayoría de sus obras, es el resultado de un cambio profundo en su pensamiento y concepción sobre la vida, adquirido en India, pero que continúa vivo en él hasta el día de hoy. En especial, su intención en esta litografía fue contar la misma historia, pero diferente, lo que lo hace de los artistas capaces de decirnos más sobre lo que ya está dicho[15]: buscó re-dignificar a Eva y la serpiente, desmitificar el pecado y cambiarlo por disposición al conocimiento. En esta propuesta, Parkes quiere mostrar a la serpiente como es concebida por otras filosofías: transmisora de un mensaje que implica apertura de conciencia, y Eva, como la mujer valiente que tiene una disponibilidad a la verdad y responsabilidad amorosa sobre sus acciones. Para Parkes, la culpa ha sido impuesta a los seres humanos a través de formas religiosas que alejan a los hombres de su verdadero contacto íntimo con la divinidad y “todo comienza a partir de este pequeño cuento”, me dice, el cual ha tomado de manera literal la humanidad, dejando sin espacio de maniobra a Eva o a la serpiente o al hombre mismo. Bajo esta premisa nace “La Serpiente Dorada” y como dice Tatiana Espinasa “el arte es expresión sólo en la medida en que es “” y sólo se logra por completo cuando es compartido en una exposición”[16]. se convirtió en éxito y las cien litografía originales impresas, hoy se encuentran en diferentes partes del mundo en manos de colecciones que han valorado tanto la técnica, como el contenido.




Hermenéutica Humanística


Cuando te atreves a enfrentarte una obra de arte tanto con el sentimiento espontáneo, como con uno reflexivo y profundo, puedes adentrarte a la experiencia estética desde una concepción más completa[17]. La figura de Eva, desde hace tiempo ha sido centro de mi atención, no sólo su historia, sino sus interpretaciones artísticas: Eva inocente, casi niña de Chranach en contra-posición con la Eva doliente de Masaccio, siendo éstas tan sólo dos ejemplos de las polaridades provocadas por la figura de Eva. En particular, mi incomodidad con ella surgía cuando la sentía precisamente así, como la de Masaccio: dolida y culposa, separada de Dios. Si seguía su historia, no encontraba donde había quedado su hilo espiritual, de ahí su dolor, me imaginaba yo. La culpa y la vergüenza la separaban de Dios, y junto con ella, a todas “las hijas de Eva” heredando el arquetipo. Fue así, que la curiosidad, casi obsesión me llevó analizar los textos del génesis a conciencia, palabra por palabra, a leer interpretes de la escritura tanto judíos, como cristianos y católicos, buscando en sus palabras ecos y en el texto respuesta. Dentro de mí, estaba convencida que cada mujer a través de su espiritualidad, al decidirse por la Luz podía regresar por Eva, limpiarle su carita, retirarle el cabello arremolinado y sucio que le impedía mirar. Cada mujer que se reconectaba con Dios en el presente, lo haría también por Eva. Pero fue entonces cuando analizando a Eva, pero como mito, me topé con el versículo inmediato después de la expulsión del Edén: “Conoció Adán a su mujer Eva, la cual concibió y dio a luz a Caín, y dijo: No sé cuántas veces lo había leído antes, pero ahora lo entendía diferente. Esa última línea, es la primera que dice Eva tras el supuesto castigo y no habla más, pero para mí, significó el eslabón que tenía perdido: Eva, jamás estuvo desvinculada de Dios porque sus primeras palabras alaban la voluntad de Dios; Eva recibe consecuencias y no maldiciones (Génesis 3,16); la serpiente no la engañó, le dijo exactamente la verdad de lo que iba a suceder (Génesis 3,5) y las mismas palabras las repite Dios tras el hecho (Génesis 3, 22). Los mitos son respuestas a las necesidades de explicación de los pueblos que se vuelven sagrados entre las comunidades que los forman[19].


Estaba en este proceso de investigación formal, pero también de pasión con Eva, cuando la imagen de Michael Parkes lo completó todo: la leí al instante desde lo común y penetró en lo profundo[20], la seguridad y dulzura de su Eva, su confianza y sobretodo la decisión suavemente tomada entre sus manos, me hablaban de la Eva que yo acaba de recuperar, de la Eva que cree en el conocimiento y que está dispuesta a vivir con los ojos abiertos, transitando el bien y el mal como uno mismo, pero sobretodo de la Eva unida en intimidad, y para siempre, con la divinidad.




Referencias


Chevalier, Jean y Alain Gheerbrant. Diccionario de los Símbolos. Barcelona: Herder, 1969.


Delumeau, Jean. El Hecho Religioso, una enciclopedia de las religiones hoy. México: Siglo XXI Editores, s.a. de c.v. , 1997.



Espinasa, Yllades Tatiana. La Enseñanza del arte en el plano interdisciplinario. México: Conaculta, 2004.



Gaitán, Carlos. Diccionario Mitológico. México: Editorial Diana, 1991.



Graves, Robert y Raphael Patai. Los mitos hebreos. Madrid: Ed. Cast.: Alianza Editorial,

S.A., 2000.



Klimt Museum (2013) http://www.klimt.com (acceso en junio del 2013).



La Santa Biblia, Antiguo y Nuevo Testamentos. Edición Reina-Valera 1960.Corea: Sociedades Bíblicas Unidas, 2007.



Swan King International and The Wolrd of Michael Parkes (2013) http://theworldofmichaelparkes.com/cm/bio/Brochure.html (acceso en junio 2013).





[1]Swan King International and The Wolrd of Michael Parkes (2013 [citada en junio 2013] The World Of Michael Parkes): disponible en http://theworldofmichaelparkes.com/cm/bio/Brochure.html


[2] Jean Chevalier y Alain Gheerbrant, Diccionario de los Símbolos (Barcelona: Herder, 1969), 992.


[3] Jean Delumeau, El Hecho Religioso, una enciclopedia de las religiones hoy (México: Siglo XXI 1997), 538-545.


[4] La Santa Biblia, Antiguo y Nuevo Testamentos (Corea: Sociedades Bíblicas Unidas, edición Reina-Valera 1960, 2007) Génesis 2, 25.


[5] Chevalier, Diccionario de Símbolos, 411.


[6] Ibid., 320.


[7] Ibid.,935


[8] La Biblia, Génesis 3,14


[9] Chevalier, Diccionario de Símbolos, 934


[10] Ibid., 926-927.


[11] Chevalier, Diccionario de Símbolos, 479.


[12] Klimt Museum (2013 [citado en junio del 2013] ed. LAKS Gmbh.): disponible en: http://www.klimt.com


[13] Chevalier, Diccionario de Símbolos, 704.


[14] Jean Delumeau, El Hecho Religioso, 539-545.


[15] Tatiana Espinasaa Yllades, La Enseñanza del arte en el plano interdisciplinario (México: Conaculta, 2004), 77


[16] Ibid., 70.


[17] Tatiana Espinasaa Yllades, La Enseñanza del arte en el plano interdisciplinario (México: Conaculta, 2004), 64.


[18] La Biblia, Génesis 4,1.


[19] Robert Graves y Raphael Patai, Los mitos hebreos (Madrid: Ed. Cast.: Alianza Editorial, S.A., 2000), 7.


[20] Tatiana Espinasaa Y., La Enseñanza del arte en el plano interdisciplinario (Conaculta, 2004), 63.

FORMA PARTE DE UNA COMUNIDAD QUE VIVE EL #ARTECONPLACER Y LA #CULTURACONSENTIDO

  • facebook-EQ
  • twitter-EQ
  • nstagram-EQ

 

Fotografías "Inicio" y "¿Quién es Elisa? Vía: Daniel Carrera @danielcarrera

Vestuario Elisa Queijeiro vía: Nunadá

Joyería Elisa Queijeiro vía: Blue Velvet Box

PARA COLABORACIONES Y PROYECTOS CONTÁCTANOS VÍA CORREO 

 

Elisa Queijeiro 2017. Todos los derechos reservados